El Otro Lado de la Moneda segunda parte

 

Ernesto aun no podía creer que Judith estuviera casada con Eugenio, apenas hacia unos meses atrás seguían siendo novios. Ella aprovechó el viaje de él para comprometerse con su mejor amigo y así poder estafarlo mejor. Desde mucho antes ya habían pensado en sacarle todo el dinero a Eugenio, pero el plan era que ella no se metería en los asuntos, salvo que el la necesitara, como fue el caso cuando la solicitó para hacer parecer un accidente la muerte de los padres de Eugenio.

Ella, era una química muy buena. Inteligente, astuta, que todo lo que se proponía lograba, él la amaba, por eso estaba dispuesto a darle todo lo que ella le pidiera, pero no podía soportar que ahora estuviera con el imbécil, estúpido y bueno para nada de Eugenio. Lo peor del caso es que ni siquiera sabia que planes tenia ella al estar con ese bueno para nada, pero lo que si era seguro que no eran nada buenos, para Eugenio claro, porque para ella si, lo que le preocupaba era que si ella era capaz de esas cosas, podría ser que también a el lo mandara por un tubo ya que consiguiera lo que se estaba proponiendo. Pero bueno, mientras el seguiría con lo suyo. Tenia planeado ponerle muchos ceros a ese cheque que su mejor amigo le acababa de firmar y claro, los depositaria en su cuenta personal, porque cuando la empresa quebrara el no quería quedarse en la calle. Para eso, faltaba muy poco. La empresa ya estaba dando patadas de ahogado. Solo faltaba el golpe final.

El tiempo pasaba muy de prisa, mientras que Ernesto seguía con sus robos a la empresa, Judith se encargaba de lo suyo con Eugenio. Desde hacia tiempo, él estaba empezando a enfermar. Claro, Judith era la causante de eso, por algo era química farmacéutica y pues desde hacia mucho tiempo le administraba pequeñas dosis de arsénico, un componente químico extremadamente toxico, que se utiliza para muchas cosas entre ellas la conservación de la madera, la fabricación de herbicidas, le administraba pequeñas dosis en los alimentos, había escogido este veneno por no tener olor ni sabor, era mas fácil que no lo notara. Los problemas gastrointestinales que esto le ocasionaba, cada vez eran peores, se le empezaba a caer el cabello, la piel se le hacia cada vez más elástica y por lo tanto le colgaban pliegues de piel, se notaba pálido, la diarrea era mas constante, erupciones por todo el cuerpo que le ocasionaban mucha comezón. Ya estaba muy débil. Eran los últimos pasos de Judith para quedarse con toda la fortuna, ya que ella seria su viuda y como las dosis de arsénico que le había administrado eran pequeñas bien podía no ser detectado. Sin embargo, tenia pensado por si las dudas evitar a toda costa la autopsia, para eso existía la corrupción y bien podría sobornar hasta las autoridades mas altas. Al fin y al cabo dinero sobraba.

Aquel día Ernesto llego a la casa de Eugenio muy pensativo. Pidió mirarlo pero Judith le dijo que no estaba en condiciones, que estaba muy enfermo.

-¡Ya tenemos lo que queríamos amor! – dijo Ernesto a Judith. – vengo a darle la noticia a Eugenio que su empresa quebró y que nos vamos.

-No creo que esté en condiciones, está muy grave.

-¿Qué le hiciste? ¿Que le diste?

-Pues algo para poder lograr nuestros propósitos.

-No era necesario que le dieras nada, te dije que todo estaba en mis manos, no entiendo porque no te esperaste a que yo arreglara todo.

-Porque me desesperé Ernesto, por eso, porque tu me dabas largas y mas largas y no podía mas, no quiero ser una pobre diablo siempre, por eso planee mi propia estrategia.

-Pues ya no te sirve tu estrategia, porque no heredarás nada si el se muere, al contrario, te quedaras con las deudas que se le han acumulado. Así que no te sirve de nada matarlo. Créeme, con esto que le hicimos es mas que suficiente y será su ruina, porque no sabe hacer nada, no sabe desenvolverse, además me he encargado de crearle una muy mala fama con los mas ricos de todo el país, para que si se le ocurre pedirles ayuda, no se la den, de hecho ya lo conocen como es, de frio y déspota con las personas, que piensa que el es el rey solo porque tiene millones, bueno tenia, porque ya son míos todos esos millones amor, así que tu dices si terminamos con esto y nos vamos.

-Si ya no me queda de otra pues lo tengo que aceptar. Ya no me sirve estarlo envenenando para que se vaya muriendo poco a poco. Pero pues creo que seria bueno darle las noticias que le tenemos ¿no crees amor?

-En realidad eres mala. Pero bueno, me encantas. Y pues le daremos las noticias que jamás esperaría que le diéramos, pero ni modo, el se las buscó.

Se dirigieron los dos a la recamara donde se encontraba acostado Eugenio. Él, por supuesto se alegró de ver a su mejor amigo.

-Amigo, amigo, necesito que me mandes traer a un doctor me estoy muriendo. Consíguete al mejor, al cabo que por dinero no nos preocupamos porque tengo mucho, millones y puedes conseguir al mas caro del mundo.

-Te equivocas amigo. – Contestó Ernesto – estamos en quiebra. La compañía no tiene ni un solo cinco.

-¡¿Qué?! Pero si yo te encargue la empresa a ti, te dije que te encargaras de hacerme ganar dinero. ¿Qué paso? ¿Dónde quedo mi dinero?

-Lo siento, unas malas inversiones, gastos de mas, en fin todo esta por terminado, la verdad la empresa ya no es tuya, cada quien vendió sus acciones cuando la crisis llegó.

-¿Por qué no me habías dicho nada?

-Por que no quería preocuparte, me dijeron que estabas enfermo y pues no quiero causarte mas daño. En fin, te aviso que esta casa tampoco ya es tuya, tuve que hipotecarla desde hace seis meses y pues como no se ha abonado nada, ha pasado a propiedad del banco, ni siquiera los muebles, así que un día de estos te echan a la calle.

-Pero pues gracias a dios tengo a mi hermosa mujer y a mi mejor amigo conmigo me imagino que tienes un plan, tú siempre tienes uno.

-Claro que tengo un plan. Pero tu no estas en el. Me voy Eugenio, he logrado hacer unos ahorros y creo que me alcanza para vivir bien el resto de mi vida.

-Pero, tú no me puedes hacer esto, somos amigos desde siempre.

-Lo siento, pero tu maldita prepotencia, tu inocencia de niño, todo eso me tiene harto, así que ni modo, te quedas solo. Dijiste que podías vivir muy bien, vamos viendo si eres capaz de sobrevivir, tendrás que pedirle ayuda a la gente que en un tiempo humillaste, a ver si quieren ayudarte. Te recomiendo pongas cara de lastima, a ver si así pueden ellos si quiera ablandarse el corazón, el cual tu no tienes, pueda ser que le hagas compañía a la señora que pedía limosna y que pateaste porque dijiste que malamente esas personas estaban ahí y que si eran pobres y pedían dinero era porque ellos querían. ¿Qué ya no te acuerdas?

-No pensé que tú me hicieras esto. Si gracias a mi saliste de pobre, te di trabajo, mi confianza y así me pagas.

-ja j aja que ironía ¿verdad? Ahora tu eres el que esta aquí llorando. Si te salvas de esta, puedes buscarme, a lo mejor tengo trabajo para ti de limpia botas. Pobre niño rico. Imbécil. Me voy y espero jamás volver a ver tu maldita y fea cara.

-Sácalo de aquí Judith, sácalo. Que se vaya el maldito malagradecido.

-Yo también me voy, con el claro. Ahora el es el que tiene dinero, tu eres un pobre diablo, siempre lo has sido pero lo tapabas muy bien con tu fortuna. Y pues Ernesto y yo siempre hemos sido novios, lo que pasa que me impacienté de que no me daba dinero, por eso me casé contigo.

-Pero los te amo, las veces que hicimos el amor, lo que disfrutamos juntos.

-Pobre Eugenio ingenuo, todo eso lo fingí para que pudieras darme todo el dinero que quería. Lástima, ya no podrás darme nada, por eso me voy. Ah y si acaso estas enfermo es por mi culpa. No creo que sobrevivas, porque las dosis de arsénico que puse en las comidas cada vez eran más fuertes. Así que lo siento, creo que este es nuestro adiós para siempre.

Sin decir una palabra más, Judith tomó de la mano a Ernesto y salieron de ahí. Eugenio se quedó llorando, quejándose de su suerte y de la confianza que le había tenido a esos dos sinvergüenzas.

Como por arte de magia y sin necesitar doctor a los días empezó a sentirse mejor. Aunque eso no era lo peor que le pasaría porque justo como le dijo Ernesto, los del banco llegaron y embargaron todo lo que poseía. Ahora, estaba en la calle. Fue a pedir ayuda a los amigos de sus padres y a muchos otros conocidos en los medios empresariales, pero ninguno le quiso ayudar. Todos en su tiempo habían sido humillados por el. No sabia hacer nada, nunca se había preocupado por aprender, la carrera la había terminado copiando y comprando los resultados, de hecho pagó por el titulo y la cedula profesional. Estaba perdido, no tenia casa, no tenia trabajo, ni siquiera dinero. Lo único que tenía era HAMBRE. Tendría que hacer algo que jamás pensó hacer y que por lo tanto odiaba: Pedir limosna.

El Otro Lado de la Moneda primera parte

Con paso lento, descalzo, caminaba por la banqueta de la plazuela cerca de catedral. Tenía hambre, un día completo sin comer, metió la mano a su bolsillo y esculcó entre los hoyos del pantalón si encontrar nada, introdujo la otra mano en el bolsillo derecho y encontró dos monedas de a un peso cada una. –“Ni para un pan”- se dijo. Se dirigió a una de las bancas del parque, se sentó. Era triste saber que todo lo que él tenía se había ido así de fácil.

 

 

       Un año antes:

 

 -“¿Te gusta mi amor?” – preguntó Eugenio a su recién esposa señalando hacia aquella hermosa casa que tenían enfrente. –“Es para ti mi vida, es para que vivamos los dos nuestro gran amor”-

 

-“Sí mi amor, está preciosa”- contestó Judith.

 

Acababan de regresar de su luna de miel. Se habían casado un mes atrás, una gran fiesta con muchos invitados. Todos muy importantes.

 

Eugenio Jiménez, heredero de una exitosa compañía farmacéutica, además de varios millones en el banco. Sus padres habían muerto en un accidente en la fábrica de medicinas, por una fuga de químicos que hubo.

 

A pesar de tener mucho dinero, Eugenio no quiso estudiar. –“¿Para qué?”- se decía –“Si de todas maneras no lo necesito”- Así que para que no dijeran que no tuvo carrera, compró el titulo y la cedula profesional de químico-biólogo. Desde que su padre murió el que se hacia cargo de todo era su mejor amigo; Ernesto. El, hacia todo lo que se tenía que hacer en la empresa mientras que Eugenio solo recibía dinero. –“Con que siempre me des dinero, has lo que te de la gana con la empresa”.

 

Se creía la gran cosa Eugenio. En una ocasión paseaba con Judith por el centro de la ciudad, cuando llegó un mendigo a pedirle limosna. Éste, en lugar de ayudarle lo corrió a patadas y le dijo a Judith: -“Esto es lo peor que puede haber, los malditos limosneros no deberían existir, deberían matarlos a todos”. Ella no dijo nada, solo se quedó pensativa.

 

Ernesto no había asistido a la boda porque estaba en gira de negocios por Sudamérica, así que cuando llegó se encontró con la sorpresa.

 

Aquella mañana llegó a la casa de Eugenio. Tocó la puerta hasta que la sirvienta abrió. Entró a la sala. Ahí estaba sentado Eugenio leyendo el periódico, mientras que Judith se bañaba.

 

-“Mira nada más”- dijo Ernesto a su mejor amigo. –“Me voy dos meses y cuando regreso me dicen que te casaste, pero lo que no sé es con quien, si traías a un montón atrás de ti y de tu dinero claro. Ja ja ja”- dijo en broma Ernesto abrazando a Eugenio. –“Pues ya ves, aquí me tienes, tanto que dije que no caería. Pero esta mujer es en verdad maravillosa. Sí la conocieras en verdad quedarías petrificado por su belleza”.

-“Pues me muero de ganas por conocerla hermano”-.

 

-“¿Cómo te fue por allá?”- preguntó Eugenio

-“Las cosas andan mal, los competidores nos están ganando terreno, tengo que invertir mas dinero por allá” -. Dijo Ernesto.

-“Pues ya sabes, tu nada mas trae la chequera y ahorita te firmo un cheque en blanco para que lo inviertas, tú le pones la cantidad”- dijo Eugenio.

-“Así como vas, te quedaras pobre pronto”- dijo sonriendo Ernesto, dándole la chequera.

-“Tú no te preocupes, que con el dinero que tengo me alcanza para vivir unas veinte vidas completas sin preocuparme por nada y estando aquí como rey”- dijo despreocupado Eugenio y continuó: -“Tú nada mas tráeme ganancias y tu hazte cargo de todo” – terminó.

 

-“Perfecto, si así lo quieres, así será”- dijo Ernesto. Y al final dijo –“bueno, me tengo que ir, porque tengo trabajo”-

 

-“Espera, quiero que conozcas a mi esposa. Ahí viene” -.

Con un paso sensual, se veía hermosa en esa bata de baño, de verdad exquisita. Pero Ernesto se sorprendió al ver que el ya la conocía, pero ella le hizo un gesto para que callara e hiciera como si nunca la había visto.

 

-“Ernesto, te presento a mi esposa. Judith” – ella le tendió la mano para saludarlo.

-“Mucho gusto señora, encantado de conocerla”- dijo Ernesto.

-“Bueno, yo me tengo que bañar, si quieren platiquen un rato mientras que yo salgo”- dijo Eugenio y se retiró del lugar.

Cuando ya no los escuchaba, Ernesto enojado, haló del brazo a Judith y le dijo: -“¿Me puedes decir que demonios haces aquí?”- y ella contestó:

 

-“Te dije que quería dinero y no me lo diste, así que vine a conseguirlo yo”.-

-“Te pedí que me esperaras un poco, además no acepto que te hayas casado con este imbecil. ¿Dónde queda nuestro amor?”-

-“Nuestro amor aquí sigue, pero se tendrá que sacrificar por un tiempo, para que podamos ser felices”-

-“Pero no soportare que este cabrón te bese o te haga el amor”-

-“Ni modo cariño, es algo que tiene que pasar para poder conseguir lo que queramos” –

-“¿Y como que tienes planeado?” –

-“Ya lo sabrás poco a poco, mientras tanto, tienes que actuar como si no me conocieras mi amor, ¿Entiendes? Todo lo demás corre de mi cuenta. Ya verás que muy pronto nos iremos tu y yo con todo el dinero de este pendejo”-

-“Espero que valga la pena este sacrificio” –

-“Ya verás que si mi vida”- terminó ella y le dio un beso en la boca.

 

A los pocos minutos Eugenio volvía ya bañado.

 

-“Y me pueden decir ¿De que platicaron en todo este rato?” – preguntó Eugenio.

-“Pues le estaba contando a Ernesto mi amor, de todos los lugares que visitamos en nuestra luna de miel”- contestó coquetamente Judith, mientras le agarraba la mano a Eugenio.

-“Bueno, pues ahora si me voy”- dijo Ernesto.

-“Pues ni modo hermano, tu tienes que trabajar, eso te pasa por ser pobre, nosotros iremos por ahí a dar la vuelta, al fin y al cabo dinero tenemos de sobra” – dijo Eugenio.

 

Ernesto estaba molesto, pero no lo hizo notar y salió de ahí como alma que lleva el diablo.

 

Continuará…

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Un Amor Celestial quinta parte

Cupido veía aquella escena pero no quiso interrumpir, sabía que era el final  para el joven ángel, si Temo le decía a Jasmin lo que tenía pensado decirle todo aquello se acababa en esos momentos.

Pero, Temo supo esperar. Así que le dijo a Jasmin que ella le dijera que era lo tan importante que tenia que decirle. Entonces ella preguntó: -“¿Qué pensarías si te dijera que mis sentimientos por ti han cambiado?”- Temo no supo como interpretar aquello, pero entonces se decidió a preguntarle que clase de sentimientos tenía ella ahora hacia el. –“Creo que me estoy enamorando de ti”- leyó Temo en el mensaje aquel. No lo podía creer, lo que tanto deseaba, lo que mas quería en el mundo era que ella se decidiera a amarlo y eso era precisamente lo que estaba sucediendo. Así que sin pensarlo dos veces le dijo que se tenían que mirar, tenían que decirse personalmente todo lo que se amaban.

Cubetazo de agua fría para Cupido, no supo como reaccionar, pero bueno, tenía que reconocer que el trabajo del joven ángel estaba funcionando.

Como era domingo cuando recibió esa noticia Temo, pues, la cita la hicieron para verse el martes.

El día de la cita llegó. Nuestro ángel por supuesto que estaba feliz. No podía disimular la sonrisa, mientras que Cupido estaba por un lado de él, los dos observando la romántica escena.

En una parque de la ciudad Temo esperaba, con un poco de ansias y nerviosismo. Ella le dijo por tel. que ya casi llegaba y su corazón empezaba a latir con más fuerza. Por dentro, quería que ya estuviera ahí. Los minutos pasaban lentamente, pero a la vez rápido. En primer lugar no sabía que hacer primero, si darle un beso o comportarse y solo saludarla o pedirle de una buena vez que fuera su novia. Como siempre, las cosas que planeas no pasan tal cual.

Por fin, ella estaba ahí de frente, venia caminando y se veía completamente hermosa, era en realidad como un sueño. Temo, trató de pararse lo mejor posible, pero los nervios le ganaban, aun así, se controló un poco. Ella se acercaba a el, sonreía y el también lo hacía. Ella lo saludó de beso en la mejilla y se abrazaron muy fuerte. Entonces, el le preguntó que si se quería sentar en alguna banca de aquel parque y ella dijo que sí. Caminaron agarrados de la mano, llegaron a la banca y cuando Temo la tuvo de frente le dijo: -“Jamás pensé estar aquí, frente a ti, ya había perdido toda esperanza”- sin dejar de mirarla a los ojos fijamente. Se notaba en esos ojos color miel, la dulzura y sinceridad de ella, se veía tan profundo dentro de ellos, miraba su reflejo y sintió un escalofrío, eso que estaba sintiendo nunca lo había sentido. –“Yo tampoco pensé que esto pudiera suceder y que yo me diera cuenta de lo que siento por ti”- dijo ella. Él volvió a abrazarla y cuando se quiso ella reincorporar el la rodeó con sus brazos y le robó un beso. Al principio ella puso resistencia pero al final ella también lo aceptó. El primer beso, tan rico, tan profundo, tan especial. Por unos segundos se miraron a los ojos, ella no pudo sostener mucho la mirada. Entonces Jasmin dijo: -“Mi mamá me dijo que nada de besos en nuestra primera cita y creo que no he cumplido. Pero, te amo”- entonces Temo dijo: -“¿Quieres ser mi novia?”- y ella dijo: -“Hasta la pregunta sale sobrando ¿no crees?- acto seguido un segundo beso interrumpió todas palabras que pudieron haber salido después. Abrazados, sin tener noción del tiempo, esa tarde fue una de las mas hermosas para los dos. Cada uno se fue a su respectiva casa.

Todo era felicidad, la paz reinaba de nuevo. Al día siguiente los dos amanecieron radiantes, felices. A Temo le dolía la boca de tanto sonreír. Ella ni se diga, estaba completamente dichosa. Nada podía opacar esa felicidad.

-“Tengo que reconocer que has logrado algo que realmente era difícil de hacer”- dijo Cupido al joven Ángel. – “En verdad, te felicito, te mereces ser un ángel del amor”- nuestro ángel solo sonreía. Pero en eso, algo interrumpió toda aquella felicidad.

-“Que ángel ni que nada”- dijo otro ángel que estaba detrás de ellos.

-“¿Quién eres tu y que quieres?”- dijo Cupido

-“Soy el dueño de esas alas y esa túnica que trae este impostor”.

-“¿De que hablas?”- volvió a preguntar a Cupido mientras que el joven ángel se había puesto nervioso.

-“Sí, este supuesto ángel me robó mis cosas mientras yo me medía mi nuevo traje”- contestó enojado el otro ángel.

-“¿Es verdad esto?” – preguntó Cupido al joven ángel y este, solo se limito a aceptarlo con la cabeza.

-“¿Tu sabes lo que les pasa a los que tratan de hacerse pasar por ángeles?”- preguntó de nuevo Cupido a nuestro ángel. El cual, de nueva cuenta sin decir palabra dijo que no con la cabeza.

-“Tenemos que ir con el Ser Supremo, el tiene que castigarte por esto”. – dijo el otro ángel.

Dicho esto, los tres ángeles se fueron a las alturas.

Mientras en la tierra oscurecía y amanecía. Al día siguiente, Jasmin ya no despertó feliz. Estaba llena de confusiones. No sabia como decirle a toda su familia que era novia de Temo, mucho menos a su padre, al cual le tenia  un miedo atroz, y no por lo que le hiciera, sino por las palabras crueles que solía decirle nada mas estaba enojado con ella. No se sentía preparada para enfrentarlos. Estaba completamente confundida y eso se lo hizo saber a Temo, quien tenia un presentimiento.

El ser Supremo estaba molesto. Nunca en la historia de todos los tiempos nadie se había osado a robarse las túnicas de los ángeles.

-“¿Quién eres y por qué hiciste esto?”- preguntó a nuestro ángel el ser Supremo.

Las lágrimas salían de aquel bello rostro. No sabía como contestar a esas preguntas pero empezó diciendo todo.

-“Yo era un ser humano, una mujer cuando morí. Y sí, es verdad que tomé esa túnica, pero solo quería saber si me quedaba bien, era algo sin malicia lo juro. No sabía que fuera tan grave. Tomé las alas y me las puse también, siempre había admirado a los ángeles y ahora que por fin podía ser uno, me llenó de ilusión. Pero le aseguro que lo iba a devolver, fue entonces cuando me encontré a Cupido llorando…”- pero el ser supremo interrumpió. –“¿Por qué estabas llorando Cupido?”-

-“Es que me sentía muy fracasado, por no poder hacer que los humanos se amaran, es entonces cuando él o ella, llegó ahí y me pregunto que pasaba, le conté mi historia. Se que fue un error hacerlo con alguien desconocido. Pero, me inspiró mucha confianza, tenía esa carita tan dulce y llena de inocencia que confié en ella. No sabia que era una usurpadora ni nada de eso. Fue entonces cuando hicimos la apuesta”. –

-“¿Qué apuesta?”- preguntó el ser supremo.

-“Dijo, que ella me demostraría que si es posible hacer que las personas se amen sinceramente. Y pues yo, deseando que todo esto fuera verdad para poder solucionar mis fracasos acepté”

-“¿Que apostaron?”

-“Me dijo que si yo perdía, pasaría la eternidad formando parejas con la técnica que ella me enseñaría y si ganaba ella renunciaba a ser un ángel. Le aseguro que no sabia que ella no era un ángel, por eso acepté”.

-“¿Tú sabes el castigo para los que se hacen pasar por ángeles? Serás desterrada de este lugar ahora mismo y pasarás tu eternidad en el infierno.- dijo el ser supremo dirigiéndose al joven ángel.

Mientras tanto en la tierra Jasmin lloraba desconsoladamente. Se sentía confundida, no quería separarse de Temo pero era lo mejor para los dos, lo de ellos jamás funcionaría.

Y en el cielo…

Mientras se daba la vuelta para retirarse ella dijo:

-“Estoy dispuesta a aceptar cualquier castigo. Al fin que ya logré mi misión. Lo que tenia pendiente desde hace mucho”.

-“¿Qué misión? ¿De que hablas?”

-“Antes de morir, yo estuve enamorada de alguien, tan especial, tan lindo conmigo. Éramos tan felices, pero el destino no quiso que nos amaráramos por siempre. Así que cuando morí, lo primero que me prometí a mi misma era que le ayudaría a esa persona a encontrar el amor y que estaría ahí para que el destino no volviera a hacer lo mismo con el. Mientras subía desde la tierra aquí, pasaron doce años en la tierra. Durante todo ese tiempo miré como sufría, observé como se casó para poder comprobarse a si mismo que podría volver a querer así como me quiso a mi, pero con la que se caso, no era la indicada y ni yo estaba en la manera de ayudarle, así que, sufrí mucho al verlo ser infeliz todos esos años. Cuando se separó, me sentí aliviada y me dije que ahora si tenia que hacer algo por él. Es entonces, cuando encontré esa túnica. Pensé que la mejor manera de ayudarle era siendo un ángel. Lo mejor de todo, fue cuando encontré a Cupido e hicimos esa apuesta. El me dejó escoger y es así como escogí a ellos dos. A él, porque tenia una misión que cumplir y a ella, porque la considero que es una buena niña y que jamás se atreverá a hacerlo sufrir. Espero que entienda, lo hice por amor. Un amor puro, que no conoce de tiempos, de vida o de muerte, que trasciende fronteras. Un amor puro, sin malicia. Por eso lo hice, por eso estoy aquí ahorita”- Terminó el joven ángel y de sus ojos salían lagrimas, Cupido sin darse cuenta también le asomaron las lagrimas, incluso al ángel ofendido también se le pusieron sus ojos llorosos. El ser supremo estaba conmovido con aquella historia.

-“Espero”- dijo el ser supremo después de quitarse el nudo en la garganta. –“que con esta historia aprendas algo Cupido. Ella vino desde la tierra para poder salvar al amor de su vida. Eso es muestra de amor, un amor Celestial. Sin embargo tengo que castigarte, porque esto no se puede quedar así”-

-“Espere”. –Dijo el ángel ofendido –“no hay necesidad de que la castigue, es más, yo ya tengo mi traje nuevo, le puedo dar ese. Créame señor, ella se merece ser un ángel. Quizá mas que nosotros”.- el ser supremo se quedó pensando y al poco tiempo dijo:

-“Creo que esto tiene que tener una lección y un castigo para todos. Tú, Cupido, por ponerte a confiar en alguien inexperto algo que con mucho cuidado te he encomendado desde siempre y por dejar que esta chiquilla juegue con los sentimientos humanos. Estas destinado por toda la eternidad a cumplir con tu apuesta. Porque, sencillamente has perdido. Tú Ángel distraído, por no fijarte donde dejas las cosas te mandaré dos siglos al purgatorio a ayudarle a las almas en pena a encontrar su camino. Pero a ti jovencita, tu castigo será; ser el ángel guardián de esa pareja”- ella sonrió, en lugar de castigo aquello era un premio. –“Tendrás que hacer que ellos se amen por siempre y después de que esa misión termine, nos volveremos a ver por aquí. Pero, no usaras esa túnica vieja, ahorita te daremos todo nuevo para ti”-

Bajó a la tierra.

Jasmin lloraba, estaban su hermana, su prima y su mamá. Su madre le preguntó que si que pasaba y ella solo dijo: -“Lo amo mamá, lo amo”- y ella le contestó: -“Si en verdad lo amas, lucha por el”. Entonces ella le mando un mensaje y le dijo a Temo que lo amaba y que quería estar con el por siempre.

El joven ángel sonrió, lanzó un poco mas de polvos de amor.

Y así sucedió. Jasmin y Temo se amaron por siempre y siempre estuvo con ellos cuidándolos su ángel guardián.

Hubo problemas pero todo se arreglaba como si fuera un gran milagro. Se amaron en realidad por siempre.

POR SIEMPRE FELICES. POR SIEMPRE EL AMOR.

 

Historia dedicada a mi princesita hermosa. Porque en realidad tenemos un ángel que nos cuidará por siempre en las buenas y en las malas.

A todas aquellas personas que han sido parte de esta maravillosa historia les doy las gracias.

A todos los ángeles que cuidan de las personas de verdad mil besos, porque sin ustedes los humanos no somos nada.

Recuerden que la fe mueve montañas y nunca de los nuncas hay que perder la esperanza. Cuando esta más oscuro es seña que ya va amanecer. Y como dice mi suegra: quien pierde la fe, nada le queda que perder.

 

Fin

Un Amor Celestial cuarta parte

El tiempo, algo tan relativo. Algo que si tú te sientes bien avanza muy rápido, pero, si te sientes mal avanza tan lento. El hecho de esperar los resultados de lo que estaba experimentando nuestro joven ángel, empezaba a impacientarlo. El hecho de que Cupido en lugar de ayudarle se le estuviera poniendo en contra era algo que no tenía en los planes. La idea de hacer la apuesta no era más que nada para demostrarle lo que se puede hacer con un poco de dedicación, pero este, se la había tomado muy a pecho y ahora estaba haciendo todo lo posible para que todo esto no funcionara. Lejos de hacerlo desistir lo estaba obligando a tomar el reto más en serio, ahora más que nada tenia que demostrar que a pesar de que Cupido le pusiera demasiadas trabas en lo que él hacía, lograría que esta pareja se uniera.

Amaneció, pero no todo era felicidad en este mundo. Para Jasmin ese día estaba lleno  de confusiones. Leyó el mensaje de nuevo, no lo podía creer. ¿Enamorado? ¿Cómo era eso posible si eran amigos? No podía pensar en terminar la amistad, porque tenían un acuerdo. Así que tenia que pensar muy bien que diría. Lo de ellos dos no podía ser por múltiples razones; el es mayor diez años, tiene dos hijos, divorciado ¿quieres mas? En definitiva, esto estaba pasándose de la raya.

Cupido sonreía. Desde hacía una semana no se le miraba ese semblante tan feliz. Y no era para menos, estaba consiguiendo que el ángel dejara ya su fastidioso plan, que se arrepintiera de haberlo retado, en mala hora aceptó esa apuesta, nadie tenía que meterse con su trabajo. Pero no podía echarse para atrás, claro que no, eso seria anti ético. Usando la excusa de que estaba poniéndole las cosas difíciles para que le demostrara el ángel las barreras que se tienen que derrumbar en el amor, para que no sospechara que la realidad era otra, pues estaba viendo que muy a su pesar el joven ángel tenía razón. Eso era lo que realmente le preocupaba, si ese ángel demuestra eso que dice, me va a quitar mi trabajo, el ser Supremo al ver que yo ya estoy obsoleto, chapeado a la antigua, no dudará un segundo en despedirme y contratarlo a él. –“¡No! Claro que no, no lo permitiré”-. Pensó Cupido. –“No tiene que durar otra semana aquí”-.

Estaba despierto no sabia desde que hora. A pesar de que no esperaba una respuesta en concreta, cuando menos quería saber que pensaba ella de lo que él le había dicho en la noche, en aquel mensaje. Así que le preguntó. Ella estuvo contestándole todos los mensajes y en ellos le explicaba que todo eso era muy confuso para ella.

-“Una cosa si es clara, tu a mi no me gustas”.- leyó en el mensaje Temo. A pesar de que en ningún momento esperaba gustarle a ella sintió que su corazón se hacía chiquito. Pero pues tenia que tomarlo con madurez, él solo le dijo lo que sentía por ella, nada más para que lo supiera, no para que le correspondiera de la misma forma.

-“Solo déjame amarte, te prometo que con esto no te haré daño”-. Escribió Temo en el mensaje.

El joven ángel estaba observando aquello. Y aunque Cupido estaba metiendo su cuchara en esto, él, estaba logrando hacer las cosas perfectamente y lo mejor de todo es que estaba usando las maldades de Cupido a su favor. Ahora más que nunca, no pararía aquel proyecto tan hermoso que estaba logrando.  De vez en cuando se quedaba ido, mirando fijamente a Temo, como si le recordara algo, como si esa persona fuera especial para el, como si lo hubiera conocido desde antes.

Y seguimos con el tiempo. Esa forma de ver nuestras vidas con el transcurrir del reloj, de los minutos, de las horas, de los días. Pero como dijimos al principio, es algo relativo, porque mientras que en la tierra pasaban los días volando, en las alturas no era así. Cada semana terrestre correspondía a un día, eso significa que cada vez que anochece arriba, abajo se acaba  una semana.

Pues una semana más en la tierra. Todo va muy bien, siguen siendo amigos. Hablan por teléfono como anteriormente, pero ahora lo hacen mas seguido, poco a poco van aumentando las horas en las que se quedan conversando. Verlos tan entusiasmados alegra a nuestro joven ángel. Eso quiere decir que no pasará un mes, (terrestre claro) para que estos dos seres caigan en las redes del amor. Si bien queda demostrado que también en nuestra historia como que el hombre es más sensible a los encantos de las mujeres que viceversa y pues eso ha ocasionado que él ya esté perdidamente enamorado de ella,  mientras que la confusión en ella aumenta día con día. Solo dos veces se han visto, aquellas que se vieron al principio. Así que nuestro ángel tiene que pensar en algo para que se vuelvan a ver, quizá y así, Jasmin la pensará de nuevo y a lo mejor esto ocasione que ahora si ella sienta algo diferente.

En esos días una mala noticia llegó a ella, pero Temo estuvo por lo menos por teléfono, acompañándola, dándole ánimos. Un compañero de la escuela había muerto y ella quedó con sus compañeras de ir a visitarlo al cementerio. Esto lo aprovechó nuestro ángel e hizo que hicieran una cita para verse, de nuevo en catedral.

No hubo muchas palabras ese día. Estaban los dos nerviosos. Era la tercera vez que se miraban y la primera después de que el confesó su amor por ella. Sin embargo, las cosas sucedieron como tenían que pasar. Ella no habló mucho, solo se limitaba a contestar las pocas preguntas que Temo hacía. Pero el joven ángel seguía lanzando sus polvos de amor.

A partir de ese momento la amistad había crecido más. Aun así ella le había dicho que no era su tipo de hombre, es más, que estaba segura que nunca se fijaría en él. Claro que por supuesto que eso era obra de nuestro querido amigo Cupido que por ahí andaba rondando.

De vez en cuando Cupido se unía al joven ángel para ver como iba todo. Pero pues un día que nuestro joven ángel estaba sembrando los polvos de amor en Jasmin, Cupido aprovechó.

“Temo, tanto insistir, tanto esperar, es algo cansado. Deberías aprovechar la oportunidad de salir con otras mujeres, así como ella te lo ha recomendado en varias ocasiones. Ella no te hará caso te lo ha dicho mucho y solo un tonto está ahí esperando a que suceda un milagro, el cual, sabemos que no pasará”.

Tener de conciencia a algo tan malicioso no es bueno, pero pues lamentablemente Temo la tenía ahí. Así que a partir del día siguiente, se empezó a apartar de Jasmin, ya no contestaba tan de seguido los mensajes de texto y en la tarde dejó de mandárselos.

Jasmin, algo pasaba con ella. De repente sentía que extrañaba demasiado a Temo. Más ese día, había estado tan cortante. Ahí estaba ella, bordando un vestido, ayudándole a su mamá y esperando que le contestaran un mensaje, del cual nunca llegó la respuesta. En la noche, ya para acostarse, miró de nuevo el teléfono y le preguntó a su mamá si ella debía mandarle un mensaje y su madre le contestó afirmativamente.

Acostado, pensando en alejarse, en no volver a mandarle un mensaje a ella, porque eso lo confundía más y lo hacía sufrir. Aun así, por costumbre tal vez, colocó su teléfono bajo la almohada. Cerró los ojos, pero en ese momento sintió que vibraba, con un reflejo en su cuerpo, rápidamente, metió la mano y saco el celular, observó que era un mensaje de ella, lo leyó y se sintió muy feliz. Pero, no lo contestó. No podía hacerlo, porque no sabía si quería seguir con esa farsa, con ese martirio de amarla sin poder hacer nada para que ella lo quisiera tan solo un poquito más que a un amigo. No podía soportar esa desgracia y tampoco dejaría pasar su vida esperando. Era momento de hacer algo.

A la mañana siguiente, nuestro ángel ya estaba de regreso a lado de Temo y lo acompañó desde que despertó, así que con un poquito de polvito lo hizo agarrar ese teléfono y contestar ese mensaje. Ella le preguntó que si que estaba pasando, pero el no pudo responder honestamente, le inventó algunas cosas para que ella no se molestara con él, pero de todas maneras ella lo hizo cuando se enteró de que el mensaje había sido leído desde la noche anterior y no se había dignado en contestar y ella se la había pasado en vela. Temo, le pidió perdón por lo sucedido.

Jasmin, empezaba a sentir algo diferente por él, se lo comentó a su mamá, la cual se sorprendió, porque ella la había escuchado decir que jamás se enamoraría de Temo y ahora, ahí estaba, diciendo que estaba enamorada o que cuando menos le gustaba. Claro, lo tenía que mantener en secreto. Tenía mucho miedo de las cosas que podrían suceder, de todo lo que se vendría encima, total, no estaba preparada.

Pero Temo seguía en la decisión de irse retirando de ella. Así que al día siguiente lo haría, tenía que decirle que por el bien de los dos ya no quería que se siguieran mandando mensajes y que se olvidaran los dos. Obvio Cupido tenia que ver. Pero nuestro ángel se dio cuenta de lo que hacia, así que ahí se armó un buen pleito entre los dos. Nuestro ángel empezó a defender lo que había logrado hasta ahora y Cupido no iba a destruir eso.

Amaneció, se dieron los buenos días por teléfono. Y entonces, Temo le dijo que tenia algo importante que decirle. Pero, ella contestó que también tenía algo importante que decirle. Temo se quedó pensando y no supo si esperar a que ella le dijera o el decirle lo que estaba preparando.

 

Continuará…

Un Amor celestial tercera parte

         Molesto, sin palabras que decir Cupido se retiró en aquel momento del lugar. No quería observar su derrota. En realidad, tenía que aceptar que el ángel tenía su habilidad. Pero ¿acaso eso no le había pasado a él antes? Claro, muchas veces había sucedido que las cosas se tornaran así de fáciles. –“En realidad ese ángel no sabe lo que es hacer el trabajo de la forma en que yo lo he hecho durante todo este tiempo. El piensa que las cosas son fáciles”. –Pensó Cupido –“Yo, le haré ver que no es así, desde hoy en adelante cada cosa buena que el logre yo veré la manera de que retroceda dos”-.

 Aún era difícil poder ver algo de amor entre esta pareja, sin embargo, lo que había logrado nuestro joven ángel era digno de darle un premio. Ahí los tenía; se conocen ya, tienen buena química, se comunican y eso es un buen comienzo. No ignoraba que Cupido estaba molesto, porque aunque éste fingiera no estarlo se le notaba en los gestos que hacía, aun así, ahí estaba al pendiente para saber cual era el siguiente paso.

Jasmín siguió entusiasmada con Víctor, pero esta ilusión se le acabó pronto en las siguientes semanas cuando descubrió que él no se interesaba por ella. Como el amor no había avanzado, (de hecho ni siquiera había empezado, tan solo era una simple ilusión como ella más tarde lo confirmaría) no le tomó mucho tiempo reponerse de esa decepción. Para eso tenía la amistad de Temo. Esa persona que había estado en todos los momentos desde ya hacía dos meses. Todo iba bien, tenían una amistad muy sólida, con buenos y malos momentos como en todas, pero más buenos que malos. Conversaban hasta muy altas horas de la noche, se contaban sus cosas, sus secretos, todo lo que le fuera sucediendo día con día.

El joven ángel, diariamente rociaba con sus polvos de amor  a aquella joven pareja y esperaba con paciencia a que sus siembras dieran los frutos que se necesitaban. Aunque el tiempo se le estaba agotando.

Cupido observaba, no le quedaba de otra más que esperar el resultado, día con día, semana con semana, había estado al pendiente de todo para ver como iba avanzando aquel proyecto de su ángel. Sin embargo, planeaba algo, no podía quedarse con los brazos cruzados y pronto lo daría a conocer.

Los lazos de amistad eran fuertes, la confianza y la comunicación que ellos dos se tenían era muy buena, que llegaban a contarse cosas que podrían no ser tan agradables. Sin embargo, ahí estaban dispuestos los dos a escucharse. Temo, le dijo a Jasmín que le gustaba una chica, también le contó que había salido con algunas otras durante todo ese  tiempo. De alguna manera, a ella no le gustaba que el le contara esas cosas, quizá porque sentía algo. Podrían ser celos, pero “de amigos” decía ella cada vez que la invadían esos pensamientos.

Aquella tarde, Temo se dio la oportunidad de salir con alguien, una chica que desde hace tiempo le había llamado la atención.

-“¿Y esa chica?” – Pregunto el ángel a Cupido – “¿De donde ha salido?”-

-“la he puesto yo en el camino, para que lo tuyo no sea tan fácil”-. Contestó Cupido.

-“Perfecto, eso lo hace mas divertido”- dijo el ángel y lanzó un poco de polvos de amor en Temo en ese momento.

 

 

Ahí estaba Temo, sentado frente a esa chica. Era hermosa pero algo no le gustaba de ella, quizá su exagerada confianza o la forma de comportarse en el lugar donde estaban, sonaba una canción, en la parte de atrás había un viejito, ella dijo –“quiero bailar con el”.- se levantó y fue hacía él, el señor aceptó. Mientras la miraba bailar, los pensamientos le invadían su mente, no es que le molestara que bailara con el señor, ni mucho menos tenia algo en contra de las personas de la tercera edad, pero, presentía que esa chica no era su tipo, algo se lo decía, era demasiado extrovertida, demasiado destapada, no era como el se la había imaginado cuando la conoció hacia menos de dos semanas. Tenía el celular en su mano, porque a pesar de estar con una chica en un lugar viéndola bailar con un anciano, el estaba mensajeando con Jasmín, ella estaba ayudándole a su hermana en un puesto de teléfonos a trabajar. Es ahí donde se dio cuenta de lo que tenía que hacer. Sin que se diera cuenta ella, salió, la dejó ahí y se fue a su casa. Decidido se dio cuenta de que tenia que confesarle a Jasmín algo que en esa tarde había descubierto. No le preocupaba mucho hacerlo, porque habían tenido desde hacia un tiempo, cierto trato: cuando uno de los dos se sintiera atraído por el otro, se lo dirían sin perder la amistad. Pero era difícil, animarse a decirle a alguien que estas enamorado y que te acabas de dar cuenta de eso. ¿Cómo lo tomará? ¿Cumplirá el trato? Preguntas que no podía responderse, porque no sabia en lo absoluto que pasaría por la mente de ella cuando el se lo dijera. Le marcó a su celular. Ella contestó casi de inmediato. Ella le preguntó que si como le había ido en su cita y es ahí donde el aprovechó para tratar de decirle, pero no se atrevió. Solo le dijo que se había dado cuenta de que esa chica no era lo que el pensaba y que si no hubiera sido por eso, él no estuviera en esos momentos pensando en decirle algo importante. La llamada se interrumpió. El tuvo que llegar a su casa a atender a sus niños, pero la conversación había quedado pendiente para más tarde.

Los dos ángeles observaban aquella situación, el joven ángel había lanzado los polvos del amor para que el se atreviera a decirle a ella que estaba enamorado, pero  nuestro malvado Cupido impidió aquello, tenía sus ases bajo la manga, no permitiría que aquello se convirtiera en algo mas.

Mientras que por la mente de Temo pasaba la forma de buscar esa manera, la de decirle de una buena vez que estaba enamorado de ella. Cupido buscaba esa manera también, pero la manera en que no se la dijera, aunque ya la miraba difícil, porque el ángel había hecho todo para que así sucediera. Así que la siguiente manera era ir con ella, hacerle por ahí algunos trucos para que cuando recibiera la noticia ella lo rechazara rotundamente.

Un mensaje de texto llegó al celular de Temo, era ella, Jasmín y quería saber que era eso tan importante que Temo le tenia que decir, no se podía esperar a que el le marcara y se lo dijera por voz, quería que ya  se lo dijera.

Se habían mirado tan solo dos veces, una cuando se conocieron personalmente y la otra cuando Jasmín llevó a su hermana y a su prima para que lo conocieran a el, de ahí en adelante, todo lo demás que se habían tratado y conocido era por celular e internet. Eso era lo mas extraño, lo mas raro  de todo y lo que la demás gente pensaría como algo superficial. Porque para conocer a alguien tienes que conocerlo personalmente, para que puedas mirar sus ojos, tocar su piel, escuchar su voz. Claro, ellos escuchaban sus voces porque se hablaban por tel. pero no era la misma. No para la demás gente, porque para ellos era lo mejor del mundo, por eso, no era de extrañarse que él le dijera por celular que estaba enamorado de ella.

Lo tenía que hacer, decirle de una buena vez aquello. Así que preparado, tomó su teléfono y escribió el mensaje, lo miró por un rato, pensó dos veces en mandarlo pero, lo borró. Duró dos minutos pensando en sí o no mandarlo. Por fin, armado de valor, escribió de nuevo el mensaje y antes de volver a reaccionar le oprimió enviar. Pero, no recibió respuesta. Se acostó preocupado. Pensando ¿Qué pudo haber pasado? ¿Qué pensaba ella? A lo mejor después de eso ya no le querrá hablar de nuevo.

Continuará…

Un Amor Celestial segunda parte

 

 

No se había sorprendido de que él la agregara a su lista de direcciones, porque desde hacía ya algunos meses desde que le compraron su computadora, muchos otros la habían agregado ya sin siquiera conocerlos. Jasmin miraba fijamente la pantalla del monitor tratando de investigar un poco más sobre esa persona que acababa de agregar y la manera más fácil de saberlo era conversando con él.

-“Hola, ¿quién eres?” – escribió en la computadora, esperando que el que la había agregado también respondiera.

-“Soy Cuauhtémoc y ¿tú quién eres?” – le preguntaron desde el otro lado del sistema de internet.

-“Amm, soy Jasmin, pero dime ¿Cómo obtuviste mi dirección? – preguntó de nuevo ella.

-“Pues me mandaron un correo, copié todas las direcciones y entre ellas estaba la tuya. Pero si quieres borrarme lo entenderé, agrego las direcciones para poder conocer personas, pero las que no quieran chatear conmigo no hay ningún problema”. – le volvieron a escribir.

-“No, así está bien. ¿De donde eres?”- preguntó Jasmin.

-“De Culiacán y me imagino que tu también” – contestó el desconocido que se encontraba al otro lado.

-“Sí, yo también, ¿En que colonia vives?”-

-“En la colonia Stase II ¿Y tú?”-“En la colonia Hidalgo”.
-“No conozco esa colonia”-.-“Ni yo conozco la tuya j aja ja”.-
-¿Cuántos años tienes?-

-“17 y ¿tú? ”-

-“27. Te ves muy bien en la foto esa que tienes en tu display, la verdad si fueras un poco más mayor te tiraba los perros”-.
-“Y si fuera más mayor te los aceptaba. Je je.”-.

 

La conversación siguió por una hora más, parecía que todo había salido muy bien para el joven ángel, el cuál observaba todo en compañía de Cupido.

 

-“Tengo que reconocer muchacho que eres hábil eh” – comentó Cupido al novato ángel. –“La verdad, a mi nunca se me hubiera ocurrido hacerlos que se conocieran por internet. De hecho, algunas veces he intentado que esto suceda y que las personas se enamoren por este medio pero casi nunca lo he logrado. Aunque aun no tenemos que cantar victoria, lo que hiciste fue fácil.


-“Tenemos que usar todas las herramientas para poder hacer lo que tenemos que hacer”. – dijo el ángel. –“Además todo está empezando de maravilla”.
-“Si que eres inocente, esto yo la veo muy difícil de que vaya mas allá que unos simples conocidos por internet. Imagínate cuanta gente hay en el mundo que se conoce en estos lugares y nunca hace nada más, solo chatear y conocerse, llega el momento en que se hartan de eso y simplemente borran la dirección y jamás vuelven a saber de ellos”- dijo Cupido un poco molesto por la soberbia que estaba adquiriendo aquel ángel.

-“Quedamos en que te demostraría que se puede sembrar el amor y cultivándolo llevarlo más allá”.- replicó el ángel. –“Déjame hacer el trabajo y verás los resultados”.-

El tiempo en la Tierra avanza más rápido que en los terrenos celestiales, así que lo que para los ángeles era un día, para los terrícolas era una semana.

En esa semana Jasmin y Temo lograron conversar en dos o tres ocasiones, en las cuales se contaron algunas cosas de sus vidas. Cosas, que más bien eran importantes según lo veía el joven ángel, porque tenían que conocerse desde el principio y ¿Qué mejor que contarse todo?

Temo, sentía una extraña sensación al estar chateando con ella, porque sentía que era especial, lo que charlaba con ella no lo había hecho jamás con nadie, eso lo asustaba, esa emoción nunca la había sentido, lo peor era que ni siquiera sabia si ella en realidad estaba hablando con sinceridad, no la conocía ni un poquito a excepción de lo que se habían contando en todo ese tiempo. Pero, aun así le inspiraba una tranquilidad enorme de poderle confiar todo lo que el desde hacia mucho tiempo había querido sacar desde dentro.

Jasmin, nunca había estado tan animada con las conversaciones de algunos de los que chateaban con ella a diario, pero desde que conocía a Temo eso había cambiado, no sabía por qué pero aquello lo sentía especial.

Cupido empezó a molestarse con el ángel, no era posible que estuviera logrando en un solo intento algo que el muy pocas veces lograba y después de varios intentos. Así que empezó a planear artimañanas para destruir poco a poco lo que iba construyendo el joven ángel.

Jasmin encendió la computadora, como todos los días y se sentó a chatear, Temo estaba conectado así que lo saludó. Ese día había amanecido con una rara sensación y se la hizo saber a su nuevo amigo.

-“Creo que me gusta Víctor” – dijo por ella.

A Temo no le había sorprendido mucho eso, porque de alguna manera en esa semana habían estado charlando sobre eso, claro si llegar a nada concreto. Pero ese día ella le daba la noticia.

 

El que si se sorprendió con aquello fue el joven ángel, que no esperaba ni un poquito aquella reacción de la chica, pero se dio cuenta de que todo eso había sido un truco de Cupido para poder ganar la apuesta que tenían, así que sin decirle nada empezó a utilizar para su beneficio aquello que acababa de ver.

Temo, se ofreció a ayudar a Jasmin a que pudiera conseguir que Víctor se fijara en ella. Mientras que ella poco a poco se empezaba a meter mas en la vida de Víctor, Temo le aconsejaba a el todo lo que podía para que le hiciera caso a ella. El desde el principio dijo que no, sin embargo aceptó seguir charlando con ella. Ella le dio su número de teléfono y para que no le faltaran los consejos de Temo también se lo dio a el. Quería que le avisara a la hora en que se conectaba para poder charlar con él.

Una semana intensa, Jasmin hablaba mucho por teléfono con Víctor, pero seguía chateando con Temo. Una tarde, Jasmin se decidió a dar el primer paso y le dijo a Víctor que le gustaba, que estaba enamorada de él.

Esto alegró a Cupido, por lo que el veía todos los planes del ángel habían salido mal, así que le dijo que aceptara su derrota y que se retirara ahorita que había tiempo. El joven ángel, ya lo tenia todo preparado, así que hizo que Víctor le dijera a Jasmin que el no estaba enamorado de ella. Por supuesto, esto la hizo sentir mal, así que necesitó platicar con su amigo, pero nunca había hablado con el por teléfono, lo peor es que ni siquiera tenia crédito en su celular, así que le pidió el suyo a una amiga. Le hizo una llamada pero se arrepintió y colgó. Al aparecer en el celular de Temo una llamada perdida y al ver que era numero desconocido mandó un mensaje preguntando que si quien era. La amiga de Jasmin contestó.

 

Cupido y el ángel estaban empezando a pelear entre ellos. Ninguno de los dos quería perder aquella apuesta. Cupido hizo que la amiga de Jasmin empezara a platicar con Temo.

Dos días pasaron cuando Jasmin platicó con Temo y quedaron en que los cuatro se conocerían, el convencería a Víctor a que fuera y ella convencería a su amiga para que también fuera. El lugar era catedral, las tres de la tarde la hora. Jasmin tenia pensado que su amiga se quedaría con temo mientras que Víctor y ella conversaban.
Ese era el plan de Cupido, que sintiendo que todo estaba a su favor quiso hacerlo así, pero se le había olvidado que los polvos de amor los tenia el ángel en su poder, así que no pudo hacer mucho.
Ellos esperaban en las afueras de catedral, en las escaleras para ser precisos, cuando ellas llegaron.


Ese fue el momento en que el joven ángel lanzó sus polvos de amor y la mirada de Jasmin en lugar de buscar a Víctor se encontró con la de Temo. La química fue casi instantánea. Los participantes de las conversaciones eran ellos dos, mientras que Víctor y la amiga de ella solo contestaban algunas cosas muy limitadamente.

 

Metió las manos en la pequeña bolsita con los polvos y lanzó solo unos cuantos para que todo aquello sucediera mejor. Cupido lo miró con coraje, pero no pudo hacer nada. Por el momento aquello había sido un éxito para nuestro joven ángel.

 

Continuará…

 

Un amor Celestial primera parte

Cupido, ese ser que se había encargado desde principios de la humanidad a unir a las personas, a sembrar el amor, a que todos en el mundo se amaran así como lo había dicho el creador, estaba ahora confundido, no sabia que hacer, se sentía un total fracaso, ninguno de los últimos intentos que había hecho para que la humanidad se siguiera amando como antes funcionaba. Al contrario, las guerras en el mundo aumentaban diariamente. ¿Qué había salido mal? Se preguntaba a cada rato. Sentado en aquella nube, no podía parar de llorar. Un joven ángel que pasaba por ahí en esos momentos observó aquella triste escena. Se acercó hacia el, sin tener idea de quien era, solo que le había llamado la atención aquel llanto tan triste que Cupido tenia. 

-“¿Puedo ayudarte en algo?”- preguntó el ángel a Cupido.

-“No, nadie puede ayudarme. Déjame solo por favor”-. Contestó Cupido sin siquiera voltear a ver quien era su interlocutor. El cual no se dio por vencido e insistió.

-Anda, dime que pasa. A lo mejor puedo hacer algo por ti -. Insistió el ángel.

-Es que ya te dije, nadie puede ayudarme. Soy un gran fracaso -. Contestó molesto Cupido.

-No entiendo por que dices que eres un fracaso, nadie en el mundo es un fracaso, mucho menos acá arriba donde todo se puede obtener -. Contestó optimista el ángel.

-Se nota que eres nuevo en este lugar. Claro que acá arriba nada es fácil al igual que abajo. Tenemos nuestras misiones y tenemos que cumplirlas al pie de la letra.

-Pero son fáciles las misiones, no hay nada que un ángel no pueda hacer. A ver dime, ¿Cuál es tu misión? ¿Por qué dices que eres un fracaso?

-Soy Cupido, me encargo de que todos los seres en la tierra se amen. Me encargo se sembrar el amor. Pero, todo eso en los últimos tiempos es un fracaso. La gente ya no se une a otras por amor, sino por interés, las guerras han aumentado, la envidia entre todos cada vez es mayor. No hay una manera de ver las cosas positivas entre tanta crueldad, en donde los hombres se matan hasta por la mínima provocación. La verdad estoy decepcionado de mi misión, ha podido mas el odio que todo el amor que pude sembrar.

-En verdad tienes razón. – Dijo pensativo el ángel. – pero tiene que haber una solución, la verdad no creo que todos los seres humanos sean iguales.

-Yo estoy pensando que sí son todos iguales. – contestó Cupido. –Antes, las parejas que unía duraban toda la vida juntos. Ahora, cada vez hay mas divorcios y aquellas personas que alguna vez se unieron y se amaron, ahora se desprecian, incluso han llegado a asesinarse entre ellos. La verdad, no entiendo por que ese amor se puede convertir en tanta ira. La gente piensa que el amor es algo que significa poseer a la otra persona, tenerla a tu entero dominio, cuando no es así, porque si esa persona quiere tener otras cosas que hacer, otras ideas y si la pareja no está de acuerdo en eso es cuando empiezan los problemas. He visto muchas cosas muchacho, tantas que no te imaginas, casos en que al principio todo está muy bien, de repente todo cambia y aquel amor ahora ya no existe.

-Por más que me digas, creo que hay cosas que aun se pueden hacer. Todo está  en ponerle fe a lo que hagas, pero creo que a ti ya se te terminó esa confianza.

-¿Acaso no has entendido mis explicaciones? ¿Crees que es fácil verme derrotado?

-Estoy seguro que no es así como tú dices, estoy seguro que puedes cambiar al mundo aun. Solo está en ponerle un poquito mas de dedicación. El amor no es una semilla que siembras y ya, tienes que regarla, tienes que estar al pendiente de que crezca sana y salva sin malezas alrededor. La mala hierba destruye todos los cultivos, por eso tienes que estar ahí como buen labrador, cuidando tu siembra para que pueda dar frutos. Estoy seguro que nada mas das el flechazo y te vas, dejando a los humanos para que ellos hagan el resto.

-¿Tú que vas a saber? ¿Quién te crees que eres? ¿Acaso te crees mejor que yo? – preguntó molesto Cupido.

-Si quieres comprobamos. Vamos a la Tierra, buscamos a un hombre y a una mujer distintos, que no cumplan con las reglas sociales y hacemos que se amen a pesar de todas las dificultades que puedan encontrar a su alrededor.

-Ja, ja, ja. Sí que eres inocente. No muchas gracias, no tengo porque perder mi tiempo en esa tontería.

-¿Acaso tienes algo mejor que hacer? ¿No crees que estar aquí sentado llorando es peor que perder el tiempo tratando de hacer algo por remediar tu problema?

-Amm, en eso tienes razón eh. Pero ¿Qué ganaría con esto?

-Pues mira, si funciona te comprometerás a no dejar escapar el amor en los seres humanos, en que cada vez que unas a una pareja tendrás que estar siempre al pendiente de lo que suceda y como buen agricultor estar podándolos y quitándoles la maleza de alrededor para florezcan y puedan dar muy buenos frutos.

-¿Y si no funciona? ¿Que harás tú?

-Si no funciona yo te entrego mis alas y renuncio a ser un ángel para siempre.

-Pues aunque no me servirían de nada tus alas y no me interesa si seas un ángel o no, acepto, porque no tengo otra cosa que hacer y quiero ver tú derrota. Quiero que veas por tus propios ojos que no se puede hacer lo que dices ya que no me quieres creer sin comprobarlo.

 

Así es como este par de ángeles se dirigieron a la Tierra, su objetivo era buscar a dos seres que lograran amarse a pesar de todos sus problemas sociales. Entre las nubes estaban aquellos seres celestiales observando al mundo.

-Anda decide, ¿A dónde vamos? – Preguntó Cupido –tú eres el que tienes que hacer todo yo solo te veré.

-Ok pues préstame tu arco y las flechas para poder empezar con esto.

-¿Cuál arco? ¿Cuáles flechas? Yo no uso eso. En la tierra los humanos por ignorancia inventaron eso, pero en realidad para poder hacer que las personas se amen uso este polvo del amor -. Dijo Cupido, tendiéndole la mano con una bolsita, pequeña que contenía un poco de polvo del cual había mencionado ya.

-¿y con esto enamoras a las personas? -. Preguntó incrédulo el ángel.

-Sí, solo rocías un poco en las personas que quieras se enamoren y listo, el hará el resto.

-Ok, bueno pues ahora ¿Qué te parece si vamos a algún país de este planeta a probar esto?

-Te estabas tardando eh. Anda que  no tenemos mucho tiempo. Si el ser supremo se entera que andas tú ayudándome, nos castigan a los dos.

Así que aquellos ángeles se dirigieron hacia el continente Americano, ahí escogieron un país que estaba en el centro del continente de nombre México, después de eso buscaron la ciudad donde harían lo pactado.

-¡Ahí! – Gritó el ángel entusiasmado -Esa ciudad.

Cupido no entendía por qué precisamente ahí pero pues para la prueba daba lo mismo cualquier lugar, pero como el solo iba a observar lo que el joven ángel le demostraría no tenia ningún problema por ese lugar específicamente.

-Vamos pues. – Dijo Cupido – este lugar se llama Culiacán Sinaloa-. Cuenta con mas de 800, 000 habitantes. – terminó de informar Cupido.

-¡Vaya! Veo que estas informado de todo ehh. – dijo burlonamente el joven ángel.

-Claro. Se con exactitud todo lo que sucede en todo este planeta, las costumbres de cada persona, todo lo que hacen lo bueno y lo malo.

Se dirigieron a la ciudad, en una colonia llamada Stase II vieron al que sería aquel hombre que unirían con quien sabe aún que mujer.

Temo, así le decían de cariño aquel muchacho. Tenía cosas buenas y cosas malas como todos los humanos. Divorciado, con dos hijos de los cuales el se hacia responsable. Veintisiete años, una vida por delante, trabajaba en una empresa de investigación de mercados. De pasatiempo le gustaban las películas y las computadoras; estas ultimas eran su pasión, podría estar horas y el tiempo se le iba en un abrir y cerrar de ojos.

Aun así no era feliz, sentía que le faltaba algo, se sentía un fracasado por todo lo que le había pasado con anterioridad. Estuvo casado durante seis años con una persona que jamás lo comprendió y que solo quiso sacarle hasta el ultimo centavo, claro, no tenia mucho que digamos pero todo lo poco si que salía de su bolsillo para darle gusto. Cuando ya no pudo hacerlo ella lo dejó por alguien que si no era mejor cuando menos le daba el dinero que el no podía darle. Abandonado con sus dos hijos pidió ayuda a sus padres para que se los cuidaran mientras el trabajaba. En sus ratos libres asistía al ciber café que tenia a una cuadra de su casa para distraerse un poco. Esa era su rutina, trabajar, cuidar a sus hijos e ir al ciber.  

Aquella ocasión en que los ángeles dieron con él iba directamente al ciber después de haber terminado de trabajar.

-¡Ese! El será nuestro galán en este experimento-. Dijo entusiasmado el joven ángel. –Creo que es muy buen candidato para esto.

-¿Él? ¿Qué tiene de especial?

-Pensé que lo sabias todo. Pues el tiene todo lo que las sociedades humanas catalogan como un mal partido para las mujeres que aun son señoritas y que aspiran a algo mucho mejor.

-Es verdad, los humanos quieren que sus hijas se casen con alguien, que económicamente les vaya bien, que no tengan hijos ni compromisos, que no sean divorciados y pues es adicto a las computadoras, pero no veo nada mas de malo en él.

-Espera a que conozcas quien será su pareja y entonces si, verás que no estoy equivocado de que esto no será nada fácil de unir.

-Es más, yo escogeré a la pareja de el, a ver si es cierto que eres muy bueno en esto y que harás que se amen como dices. – dijo Cupido convencido de que aquello seria divertido.

El joven ángel lanzó un poco de polvo del amor  en el muchacho que iba caminando por la calle. Él, no sintió nada. Ni siquiera notó que era victima de un experimento entre Cupido y un novato ángel.

Los ángeles se dirigieron a otro punto de la ciudad. En la colonia Hidalgo, por una calle escondida. Ahí vivía una joven, de escasos diecisiete años. Jasmin una niña triste, sin mucho que ver de la vida, tan solo la responsabilidad de ayudarle a sus padres a hacer el quehacer de la casa, todos los días se levantaba muy temprano y se acostaba ya tarde haciendo todo lo que se tenia que hacer. Triste para una niña de su edad, no tenia ilusiones, no tenia amigos, su únicas amigas se podría decir eran su madre  y su hermana, pero claro, a ella le faltaba algo mas que eso.

-Ella será la pareja-. Dijo Cupido.

-Si que me la pones difícil eh -. Dijo el ángel. – su familia es un poco conservadora y creo que no aceptaran a alguien que sea diez años mayor que ella, aparte el tiene dos hijos y pues ella es una niña aun.

-¿Qué no se supone que este es el chiste de todo? – preguntó Cupido.

-Sí claro, solo estaba haciéndote ver que está difícil para que veas lo que se puede lograr en esto tan delicado.

-Pues adelante, observo. – dijo Cupido.

El ángel metió la mano a la bolsita con los polvos del amor y los lanzó  a la chica que se encontraba en el patio, barriendo, sin pensar en nada más que en su desgraciada vida de estar ahí, teniendo las responsabilidades de una persona mucho mayor que ella y estar condenada a seguir así durante mucho tiempo. Ella no había tenido mucho a donde ir. Fue a la escuela un tiempo pero por problemas ya no pudo ir, tuvo novios a los cuales ella quiso sin lugar a dudas pero no disfrutó de mucha suerte con ellos. Salía a fiestas de vez en cuando con las amigas de su hermana, ella aun conservaba algo a lo que se le podría llamar amigas, eran las compañeras de la preparatoria donde había estudiado y que de vez en cuando frecuentaba. De vez en cuando. Su padres les compraron a su hermana y a ella una computadora para que hicieran las tareas de la escuela, habían puesto internet, así que el pasatiempo de ella después del negocio que hacia en su casa era chatear. Conocía a un sinfín de personas de todo el mundo, con los cuales había algunos con los que charlaba más que otros.

 

Aquella tarde, se sentó como de costumbre. Encendió el ordenador. Esperó a que este funcionara y entrara en la página principal. En realidad no hacia muchas cosas en la computadora, hacia poco se había suscrito en una página para subir sus fotos y que sus amigos se las firmaran, pero de ahí no hacia gran cosa, solo eso y chatear. Le gustaba hacerlo porque sentía que las personas que charlaban con ella, la entendían, se sentía importante para ellos, les contaba sus cosas, ellos le contaban los problemas de ellos, en fin una gran red de amistan sin conocer a nadie en particular. Escribió su dirección de correo y su contraseña, esperó un momento a que su computadora funcionara y entonces entró al mundo cibernético. Checó que tenia a varias personas conectadas, entre ellas a Víctor el primo de un compañero de ella en la escuela, chateaba con el a menudo, era simpático, siempre le decía cosas bonitas y eso le gustaba.  Observó que tenía varios correos sin leer y después de que se desapareció la publicidad miró que alguien la había agregado y sin pensarlo mucho le dio aceptar. La dirección no era conocida, pero pues que mas daba poder preguntarle de quien era esa dirección.  

Los polvos del amor habían dado su primer paso.

 

Temo, en compañía de su compañero de trabajo estaban en aquel ciber. Víctor, su compañero, le gustaba jugar, aparte de mandar correos y chatear. Los dos estaban divirtiéndose pasándose fotos entre algunas otras cosas. Temo observó que estaba chateando con una chica, le pregunto que si quien era y el le explicó brevemente que se trataba de una compañera de la escuela de su primo. Le dijo, que en realidad no la conocía personalmente, solo por ahí. Temo, observó la foto del display de aquella chica y desde ese momento le pareció hermosa. Al decirle a Víctor que esa niña era preciosa el lo trató de sacar de su error diciéndole que en realidad era fotogénica y que no estaba tan bien como la hermana de ella. Entonces le pidió su correo pero Víctor se negó a dárselo. Pero en ese momento Víctor envión un correo de cadena para varios entre ellos él y la chica, es así como se hizo de su correo, “Jasmin” hermoso nombre, el pensamiento lo invadía al momento de agregar aquella dirección. Sin ninguna intención solo de conocerla, sabia que no tenia muchas posibilidades que una niña mucho menor que ella se enamorara de él, quiso charlar con ella. Y ese día empezó todo….

 

Continuará….