El Otro Lado de la Moneda primera parte

Con paso lento, descalzo, caminaba por la banqueta de la plazuela cerca de catedral. Tenía hambre, un día completo sin comer, metió la mano a su bolsillo y esculcó entre los hoyos del pantalón si encontrar nada, introdujo la otra mano en el bolsillo derecho y encontró dos monedas de a un peso cada una. –“Ni para un pan”- se dijo. Se dirigió a una de las bancas del parque, se sentó. Era triste saber que todo lo que él tenía se había ido así de fácil.

 

 

       Un año antes:

 

 -“¿Te gusta mi amor?” – preguntó Eugenio a su recién esposa señalando hacia aquella hermosa casa que tenían enfrente. –“Es para ti mi vida, es para que vivamos los dos nuestro gran amor”-

 

-“Sí mi amor, está preciosa”- contestó Judith.

 

Acababan de regresar de su luna de miel. Se habían casado un mes atrás, una gran fiesta con muchos invitados. Todos muy importantes.

 

Eugenio Jiménez, heredero de una exitosa compañía farmacéutica, además de varios millones en el banco. Sus padres habían muerto en un accidente en la fábrica de medicinas, por una fuga de químicos que hubo.

 

A pesar de tener mucho dinero, Eugenio no quiso estudiar. –“¿Para qué?”- se decía –“Si de todas maneras no lo necesito”- Así que para que no dijeran que no tuvo carrera, compró el titulo y la cedula profesional de químico-biólogo. Desde que su padre murió el que se hacia cargo de todo era su mejor amigo; Ernesto. El, hacia todo lo que se tenía que hacer en la empresa mientras que Eugenio solo recibía dinero. –“Con que siempre me des dinero, has lo que te de la gana con la empresa”.

 

Se creía la gran cosa Eugenio. En una ocasión paseaba con Judith por el centro de la ciudad, cuando llegó un mendigo a pedirle limosna. Éste, en lugar de ayudarle lo corrió a patadas y le dijo a Judith: -“Esto es lo peor que puede haber, los malditos limosneros no deberían existir, deberían matarlos a todos”. Ella no dijo nada, solo se quedó pensativa.

 

Ernesto no había asistido a la boda porque estaba en gira de negocios por Sudamérica, así que cuando llegó se encontró con la sorpresa.

 

Aquella mañana llegó a la casa de Eugenio. Tocó la puerta hasta que la sirvienta abrió. Entró a la sala. Ahí estaba sentado Eugenio leyendo el periódico, mientras que Judith se bañaba.

 

-“Mira nada más”- dijo Ernesto a su mejor amigo. –“Me voy dos meses y cuando regreso me dicen que te casaste, pero lo que no sé es con quien, si traías a un montón atrás de ti y de tu dinero claro. Ja ja ja”- dijo en broma Ernesto abrazando a Eugenio. –“Pues ya ves, aquí me tienes, tanto que dije que no caería. Pero esta mujer es en verdad maravillosa. Sí la conocieras en verdad quedarías petrificado por su belleza”.

-“Pues me muero de ganas por conocerla hermano”-.

 

-“¿Cómo te fue por allá?”- preguntó Eugenio

-“Las cosas andan mal, los competidores nos están ganando terreno, tengo que invertir mas dinero por allá” -. Dijo Ernesto.

-“Pues ya sabes, tu nada mas trae la chequera y ahorita te firmo un cheque en blanco para que lo inviertas, tú le pones la cantidad”- dijo Eugenio.

-“Así como vas, te quedaras pobre pronto”- dijo sonriendo Ernesto, dándole la chequera.

-“Tú no te preocupes, que con el dinero que tengo me alcanza para vivir unas veinte vidas completas sin preocuparme por nada y estando aquí como rey”- dijo despreocupado Eugenio y continuó: -“Tú nada mas tráeme ganancias y tu hazte cargo de todo” – terminó.

 

-“Perfecto, si así lo quieres, así será”- dijo Ernesto. Y al final dijo –“bueno, me tengo que ir, porque tengo trabajo”-

 

-“Espera, quiero que conozcas a mi esposa. Ahí viene” -.

Con un paso sensual, se veía hermosa en esa bata de baño, de verdad exquisita. Pero Ernesto se sorprendió al ver que el ya la conocía, pero ella le hizo un gesto para que callara e hiciera como si nunca la había visto.

 

-“Ernesto, te presento a mi esposa. Judith” – ella le tendió la mano para saludarlo.

-“Mucho gusto señora, encantado de conocerla”- dijo Ernesto.

-“Bueno, yo me tengo que bañar, si quieren platiquen un rato mientras que yo salgo”- dijo Eugenio y se retiró del lugar.

Cuando ya no los escuchaba, Ernesto enojado, haló del brazo a Judith y le dijo: -“¿Me puedes decir que demonios haces aquí?”- y ella contestó:

 

-“Te dije que quería dinero y no me lo diste, así que vine a conseguirlo yo”.-

-“Te pedí que me esperaras un poco, además no acepto que te hayas casado con este imbecil. ¿Dónde queda nuestro amor?”-

-“Nuestro amor aquí sigue, pero se tendrá que sacrificar por un tiempo, para que podamos ser felices”-

-“Pero no soportare que este cabrón te bese o te haga el amor”-

-“Ni modo cariño, es algo que tiene que pasar para poder conseguir lo que queramos” –

-“¿Y como que tienes planeado?” –

-“Ya lo sabrás poco a poco, mientras tanto, tienes que actuar como si no me conocieras mi amor, ¿Entiendes? Todo lo demás corre de mi cuenta. Ya verás que muy pronto nos iremos tu y yo con todo el dinero de este pendejo”-

-“Espero que valga la pena este sacrificio” –

-“Ya verás que si mi vida”- terminó ella y le dio un beso en la boca.

 

A los pocos minutos Eugenio volvía ya bañado.

 

-“Y me pueden decir ¿De que platicaron en todo este rato?” – preguntó Eugenio.

-“Pues le estaba contando a Ernesto mi amor, de todos los lugares que visitamos en nuestra luna de miel”- contestó coquetamente Judith, mientras le agarraba la mano a Eugenio.

-“Bueno, pues ahora si me voy”- dijo Ernesto.

-“Pues ni modo hermano, tu tienes que trabajar, eso te pasa por ser pobre, nosotros iremos por ahí a dar la vuelta, al fin y al cabo dinero tenemos de sobra” – dijo Eugenio.

 

Ernesto estaba molesto, pero no lo hizo notar y salió de ahí como alma que lleva el diablo.

 

Continuará…

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2 Respuestas a “El Otro Lado de la Moneda primera parte

  1. hola que tal pues una ves mas te digo escribes super bien esta muy bonita y estoy muy intrigada por saver que ba pasar con esa istoria bueno espero la pongas pronto te cuidas bay***

  2. Hola temo, recuerdo la primera vez que lei esta historia, escrita en su momento( ya hace mas de un año) ahora no dejo de estar sorprendida al ver que habias perdido la historia original…la has vuelto a escribir y sigue siendo lo mismo!!gracias por lo de JUdith (farmaceutica)todos los dias no pasa que salga en una historia ,para mi es muy importante. un saludo grande….desde España, quiero leer mas!!!!!

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